En épocas de crisis, la búsqueda de un estilo de vida más sostenible pasa a un segundo plano, dando prioridad a otras cuestiones, como el ahorro. En esta recesión de la que ya han salido en otros países (y que a nosotros nos está costando dejar atrás), se ha producido un hecho interesante: el creciente interés por un consumo ético, ecológico y social.